Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad

La innovación espacial en nuestra vida cotidiana. Todos recordamos las palabras del astronauta Neil Armstrong tras poner sus pies por primera vez en la luna, hace 50 años. Lo que pocos sabemos es la enorme cantidad de innovación, en todos los campos de la tecnología, que fue necesaria para hacer posible el primer alunizaje (y los siguientes). La carrera espacial no solo aumentó nuestro conocimiento respecto al espacio exterior, sino que nos legó una serie de innovaciones que usamos en nuestra vida cotidiana.

De la selfie al análisis biométrico. La evolución de la fotografía en la era espacial

Desde el inicio de la carrera espacial, la importancia de la fotografía fue obvia y por eso se le encargó a la compañía alemana Zeiss el desarrollo de sistemas de fotografía específicamente para el espacio y sus condiciones extremas. Los avances en cámaras y lentes especializados fueron evolucionando luego de las primeras misiones espaciales y en la década del 90 un ingeniero de la NASA creó la tecnología de cámara en miniatura conocida como el sensor de píxeles activos (CMOS). Este nombre complicado no es otra cosa que lo que nosotros usamos cada día para sacarnos una selfie o desbloquear el teléfono con las huellas dactilares.

¿Sabías que…?

- Se necesitaron 100 mil fotografías para preparar las misiones Apollo.
- Para fotografiar el alunizaje usaron una lente gran angular que capturó la superficie de la luna con un excelente contraste y una definición máxima. La cámara que lo llevaba se equipó con una placa de cristal para crear marcas en las imágenes, las que hicieron posible calibrar distancias y alturas permitiendo el análisis del tamaño de objetos en la luna.
- Una lente desarrollada para el proyecto Apollo fue usada para filmar escenas oscuras de la película Barry Lyndon (dirigida por Stanley Kubrick), lo que marcó la primera vez en la historia del cine que fue posible filmar sin usar luz artificial.

 

Los sensores de píxeles activos son la evolución de los sensores de imagen digital, inventados en la década del 70. La idea original fue la reducción del tamaño de las cámaras para que los astronautas pudieran tomar fotos a distancia. Además de encontrarse en miles de millones de cámaras digitales en todo el mundo, los sensores CMOS ahora están integrados en casi todos los aspectos de la vida moderna. Forman botones de reconocimiento de huellas dactilares en diversos sistemas, como el de las cabinas de pasaportes biométricos para el control de fronteras o el de ingreso a edificios.
 

Más confort personal y en el hogar

Para nosotros es normal usar anteojos antirayas, limpiar el auto con una aspiradora sin cables, dormir en un colchón suavecito y cómodo o hacer una colación saludable. Toda esa tecnología que usamos, sin preguntarnos mucho sobre su origen, viene del desarrollo espacial.

 


"Un exitoso producto de consumo no es el resultado del instantáneo destello de genio que muchos imaginan. Es, en realidad, un complejo y largo proceso de alto riesgo que perfecciona y refina un concepto" (Carroll Gantz, diseñador jefe de Dustbuster ®).


 

Para la misión Apollo Gemini, predecesora de la Apollo 11, la empresa Black & Decker desarrolló un taladro portátil recargable para extraer muestras de la superficie lunar. La optimización del software necesaria para que el motor del taladro fuera más eficiente derivó en la aspiradora inalámbrica Dustbuster ®, precursora de todas las aspiradoras manuales y vigente cuarenta años después de su lanzamiento, allá por el año 1980.

¿Sabías que…?

Se exhibe una Dustbuster® original en el Museo Nacional Smithsoniano de Historia Americana en Washington.

 

Los astronautas aprendieron que estar sometidos a fuerzas gravitatorias cambiantes podía ser incómodo. Para mejorar su confort, y más tarde el nuestro, surgió la “espuma con memoria”. Este material sensible al calor y realizado con poliuretano se adapta al cuerpo y toma su forma y en la actualidad es un componente habitual en la fabricación de colchones.

Para descansar bien también debemos alimentarnos bien, pero con la vida ajetreada que llevamos es frecuente que cuando disponemos de tiempo para una pausa tomemos como colación o tentempié algún tipo de fruta o verdura deshidratada. La liofilización es la tecnología que hizo posible sacar casi toda el agua de los alimentos destinado a los astronautas, manteniendo su calidad nutritiva y evitando que se echaran a perder, ya que sin agua se inhibe el crecimiento de microorganismos. Otra de las ventajas de la liofilización o deshidratación en frío es la obtención de alimentos 80% más livianos, condición muy importante para tener su lugar en una nave espacial. Esta tecnología es la misma que se usa, hoy, en la industria alimentaria para conservar carnes, frutas y hortalizas.

¿Sabías que…?

La liofilización se basa en el desecado de materiales biológicos por medio de la sublimación del agua, es decir el paso de sólido a vapor sin necesidad de pasar por el estado líquido. Se realiza congelando el producto y removiendo el hielo aplicando calor en condiciones de vacío.

 

Si además de comer saludable te interesa la protección del ambiente y querés usar energía renovable, seguramente habrás pensado en los paneles solares. Las células solares de silicio que los componen fueron desarrolladas para abastecer de energía eficiente y de bajo peso a naves que debían enfrentar vuelos largos. En la actualidad son una alternativa, fundamentalmente para casas de campo y montaña donde la red eléctrica tiene dificultades para llegar. 

En los ochenta y trabajando en el sistema de purificación de agua de las naves espaciales, se recubrió un filtro con una película plástica delgada mediante la descarga eléctrica de un vapor orgánico. Como esa película era resistente a la abrasión, la NASA la usó para recubrir los visores de los cascos y la licenció a una empresa que, inteligentemente, la empleó para crear anteojos y lentes de sol resistentes a los rayones.

Cuando la tecnología espacial inspira a la medicina

La exploración del espacio necesitó armarse de herramientas para estudiar estrellas a grandes distancias. Para medir su temperatura se utiliza la tecnología de infrarrojos, pero resulta que también sirve para medir la temperatura corporal. Así nació el termómetro de oído en el año 1991. Hasta ese momento, los termómetros electrónicos funcionaban por contacto de la zona sensible del mismo con una mucosa. Con la llegada de los termómetros aurales se pudo evitar el contacto con dichas mucosas, frenando un poco la contaminación, además de ser más cómodos y rápidos. Por otra parte, los sistemas de monitorización, habituales en las clínicas, que permiten conocer las constantes de un paciente aun en estado de inconsciencia, se basan en la monitorización ultrasónica desarrollada por la NASA a finales de los 70.

Pensemos ahora en la odontología, más precisamente en la ortodoncia. Para que una boca sea glamorosa mientras lleva soportes para alinear los dientes, se usan bandas transparentes de alúmina policristalina translúcida. Este material fue originalmente desarrollado por la NASA y una empresa privada, en 1986, para proteger las antenas infrarrojas en los rastreadores de misiles que buscan el calor.  Llegó al mercado 1987 y rápidamente se convirtió en la opción preferida para este tipo de tratamiento de ortodoncia.

¿Un carnaval auspiciado por la NASA?

El que no jugó con una pistola de agua en carnaval o en las vacaciones, no tuvo infancia. La que sí la tuvo ¡y en la NASA! fue la Súper Soaker ®, la madre de todas las pistolas de agua. Allí, un ingeniero de la misión Galileo que experimentaba con un nuevo sistema de refrigeración inventó una boquilla que disparaba potentes chorros de agua. Eso le pareció muy divertido y dijo ¿por qué no usarla en una pistola para compartir la diversión con los demás? Y así, con sus propias manos, la construyó en el sótano de su casa y se la dio a su hija de siete años, quien se convirtió en la reina de las guerras de agua del barrio. Más tarde, licenció la tecnología a una empresa de juguetes que comenzó a fabricar el producto y que vendió, sólo en el año 1991, 20 millones de unidades. 

Estas 10 innovaciones son solo una muestra del legado de la tecnología espacial en nuestra vida cotidiana ¡Gracias genios por hacernos la vida más fácil!