Polo ¿el deporte más innovador?
Por iniciativa de WIPO, en 2026 el Día Mundial de la Propiedad Intelectual se centra en la PI en el deporte. Y, como ya hablaremos mucho de fútbol durante los meses del mundial, decidimos ahora focalizarnos en otro deporte, no tan popluar, pero sí muy argentino: el polo. ¿Es el polo un deporte innovador? ¿Cuánta propiedad intelectual hay en el polo? Rápidamente podríamos responder que sí: el polo es innovador y hay mucha PI. Si de genética hablamos, el polo innova en la genética de los caballos, de los piensos que se usan en su alimentación y del césped en que se juega. Esa innovación está protegida por derechos de propiedad intelectual que permiten, entre otras cosas, que el polo siga innovando.
Con origen militar
El polo es uno de los deportes de equipo más antiguos. Se originó en la antigua Persia como un ejercicio militar de la caballería nómada, extendiéndose a toda Asia para convertirse en un juego de la nobleza hasta que los británicos asentados en India lo descubrieron y lo llevaron a todo el mundo, incluida la República Argentina; país que se transformó en epicentro y referente del deporte.
El caballo ideal
Los argentinos fueron pioneros en el mejoramiento genético de caballos de polo cruzando caballos criollos con pura sangre ingleses para tener el caballo “ideal”. El objetivo fue lograr animales más pequeños, veloces, ágiles, dóciles y resistentes, formalizándose como raza en el año 1984 con la fundación de la Asociación Argentina de Criadores de Caballos de Polo (AACCP). Allí se establecieron los estándares de la raza y en él se inscribe el pedigrí (genealogía) de cada caballo; algo así como un acta de nacimiento, pero con el nombre de padres, abuelos, bisabuelos, etc.
Inmortalizando a los mejores
Con el advenimiento de las técnicas de crio preservación se comenzó a guardar semen de los mejores ejemplares para preñar muchas yeguas, incluso muchos años después de muertos. En el caso de las hembras, se usa la transferencia de embriones. A las mejores yeguas se les induce una ovulación múltiple y luego se procede a la fecundación. Los embriones resultantes son transferidos a yeguas receptoras que llevarán a cabo la gestación y el alumbramiento (vientres subrogados). No fue considerada para el mejoramiento de caballos deportivos hasta la década del 90, pero actualmente las principales asociaciones de registro equino, incluida la Asociación Argentina de Criadores de Caballos de Polo, la acepta.
Juego de clones
Argentina ha sido el país pionero en clonar caballos de polo. Hace ya 10 años se presentaban en la lista de caballos del Campeonato Argentino Abierto de Polo seis clones de la multipremiada yegua Dolfina Cuartetera y cuatro clones de Dolfina Lapa. Ambas madres eran, a su vez, producto de embriones preservados de buenas yeguas del haras La Dolfina. Precisamente en el año 2016, La Dolfina alzó la copa de campeón compitiendo únicamente con clones.

La importancia de la alimentación
La alimentación de los caballos de polo combina forraje de alta calidad y concentrados con avena, maíz y cebada para aportar la energía requerida para el alto desgaste físico de la competencia.
Un alimento de calidad comienza con una semilla de calidad. Se han desarrollado variedades de alfalfa, maíz o avena con excelente sanidad, rendimiento y composición nutricional. Los híbridos de maíz transgénicos resistente a insectos aseguran la ausencia de micotoxinas en el grano que podrían comprometer la calidad del concentrado final.

La importancia del césped
El césped sobre el que se juega el polo debe ser resistente al pisoteo intenso y tener alta capacidad de recuperación. En el Campo Argentino de Polo de Palermo se encuentra principalmente la variedad Tifway 419®, un híbrido de alta resistencia seleccionado del cruzamiento entre Cynodon dactylon y Cynodon transvalensis. Este césped, de color verde oscuro, tiene hojas finas y alta tolerancia al impacto de los tacos y el tránsito intenso de los caballos (desgaste). Se recupera rápidamente debido a que es una planta estolonífera y su trama compacta y uniforme lo hace ideal para el rodamiento de la bocha.
Propiedad intelectual
La propiedad intelectual es el reconocimiento de un derecho particular en favor de un autor u otros titulares de derechos sobre las obras del intelecto humano. Los derechos de propiedad intelectual se asemejan a cualquier otro derecho de propiedad, y permiten al titular del derecho impedir su uso no autorizado, beneficiándose de su invención o de su producto. Así, técnicas, procedimientos y protocolos son el resultado del intelecto humano y, por lo tanto, pueden estar protegidos. Algunos derechos de propiedad intelectual que rigen en este deporte son:
Registros:
El registro de los caballos de polo tiene los datos genealógicos, fenotípicos y de identificación electrónica (microchip). Ellos certifican la pureza, el pedigrí (hasta los bisabuelos) y la propiedad del animal. Se recurre a este registro para identificar sementales con genética valiosa para preservar semen y yeguas de élite para guardar óvulos. En el caso de los clones, se registran las líneas celulares somáticas del animal original para asegurar la exclusividad del material genético.
Patentes de invención
Son derechos exclusivos que otorga el Estado a un inventor para comercializar su creación por un periodo de 20 años, impidiendo a terceros su uso sin autorización. Requiere novedad, actividad inventiva y aplicación industrial, protegiendo productos o procesos nuevos. Pueden patentarse, por ejemplo, diluyentes de semen que mejoran la conservación, técnicas de congelación o procedimientos específicos de crio preservación, técnicas para el mejoramiento de la eficiencia de transferencia de núcleos o construcciones genéticas para obtener una planta transgénica.
Secretos comerciales
Es información confidencial (fórmulas, procesos, lista de clientes, estrategias de márketing) que otorga ventaja competitiva a una empresa. Duran indefinidamente y no tienen un registro formal, por lo que pueden ser descubiertos independientemente por terceros. Se manejan por contratos de confidencialidad. En el polo protegen los protocolos específicos de maduración, transferencia nuclear y cultivo celular.
Contratos
Se recurre a contratos para definir quién es el dueño del embrión antes, durante y después de la transferencia, para limitar el uso del semen a una sola yegua o por un tiempo definido o para determinar quién posee los derechos sobre el clon, los embriones producidos y las células crio preservadas. En nuestro país, la protección busca asegurar que solo el dueño del animal original, o quien este autorice, pueda explotar comercialmente el material genético de un ejemplar excepcional. También se realizan contratos entre los obtentores de variedades vegetales y empresas autorizadas por ellos para multiplicar y vender la semilla.
Derechos de obtentor
Es un derecho que concede el Estado al obtentor y le permite a este prevenir que cualquier persona haga, use o venda su obtención vegetal, es decir que protege el derecho de propiedad de los creadores de nuevas variedades. Les otorga el título de propiedad de la variedad por 20 años como reconocimiento a su actividad fitomejoradora. El derecho de obtentor no protege a la semilla como unidad morfológica, sino que protege su información genética (germoplasma) y el objeto protegido es la variedad vegetal donde se expresa ese germoplasma.
Marcas comerciales
Son signos distintivos (nombre, logo, eslogan, incluso sonidos u olores) que identifican y diferencian productos o servicios de una empresa frente a sus competidores, constituyendo un activo intangible clave. Su registro oficial otorga protección legal, reputación y facilita el reconocimiento del consumidor. Las variedades vegetales se identifican mediante marcas comerciales registradas, así como también los haras y nombres de los equipos de polo (La Dolfina, Ellerstina Polo, etc.).
La innovación hace que el polo sea reconocido mundialmente y que Argentina se haya convertido en uno de los mayores exportadores de caballos de polo con algunos ejemplares vendidos en Europa por precios superiores a los 100 mil euros.